Es curioso observar cómo algún que otro diario de Sevilla parece tener una fijación con las noticias negativas sobre el taxi sevillano. Lo que resulta más llamativo es que, en cada noticia publicada, no se ofrece la voz del sector, ni se busca la versión de los propios taxistas para justificar lo que se escribe. Este enfoque revela la falta de rigor periodístico que algunos medios eligen seguir, y deja en evidencia que, en Sevilla, lo que sobran son malos periodistas y lo que falta es buen periodismo.
Cualquiera que ejerza esta profesión con ética sabe que el periodismo no se basa únicamente en destacar problemas o dar noticias sensacionalistas sin investigar, sino en ofrecer una visión completa, que incluya todas las voces implicadas. Sin embargo, parece que en el caso del taxi sevillano, esto es algo que no preocupa a algunos. Nos preguntamos si el periodista que escribe estas noticias conoce en profundidad el sector. ¿Sabrá siquiera las tarifas mínimas de los taxis sin necesidad de mirar en Internet o consultar un papel? Lo dudamos.
El taxi, como sector, es un servicio público que lleva el escudo de la ciudad en sus puertas, un símbolo de confianza y profesionalismo. Es un servicio que ha estado presente durante décadas, adaptándose a las necesidades de los ciudadanos y, en muchas ocasiones, cubriendo deficiencias de transporte público, especialmente en horas en que otros servicios no están disponibles.

Es cierto que en Sevilla, faltan policías locales, médicos y muchos otros profesionales necesarios para el bienestar de la sociedad. Sin embargo, es más fácil para algunos medios señalar al sector del taxi y tratar de hundirlo, en lugar de hacer una crítica más profunda y fundamentada sobre los problemas que realmente importan. Pero, ¿por qué este interés particular en dañar la imagen de los taxistas? ¿Existen intereses ocultos detrás de estas publicaciones que buscan proyectar una visión distorsionada de este sector?
Además, resulta evidente que se desconoce la realidad operativa del taxi sevillano. Muchos periodistas ni siquiera se han informado sobre el número de vehículos que funcionan a doble turno para cubrir la demanda, especialmente en picos como eventos o fines de semana de madrugada. En otros sectores, la falta de profesionales es algo habitual y muy preocupante, hablamos de seguridad, salud, y al parecer no causa escándalo para esta periodista; no se piden más médicos, policías o camareros cuando hay picos de necesidad, . ¿Por qué, entonces, se critica al taxi si hablamos de momentos puntuales de la madrugada en zonas de OCIO?
El verdadero problema aquí no es el sector del taxi, sino el tipo de periodismo que se está ejerciendo. Publicar noticias negativas sin presuntamente contrastar, sin dar espacio a las voces de los protagonistas, dice mucho más sobre el periodista y el medio que sobre el taxi. Aprovechar el sufrimiento o las dificultades de un sector para vender titulares a costa de la reputación de quienes lo integran es una práctica irresponsable y poco ética. El buen periodismo busca la verdad, y eso es lo que parece estar faltando en algunas redacciones.
El sector del taxi en Sevilla, como en otras ciudades, enfrenta retos, pero también es un sector comprometido con la ciudad, con sus ciudadanos y con los turistas que nos visitan. Los taxistas sevillanos son, en muchos casos, embajadores de nuestra cultura y de nuestros valores. Pero esto, por desgracia, no se ve reflejado en las páginas de algún diario de Sevilla. Quizá sea momento de que algunos medios se replanteen su forma de hacer periodismo, y que comiencen a contar toda la verdad, no solo lo que vende más periódicos.
El taxi sevillano merece respeto, y es hora de que se escuchen todas las voces, no solo las que buscan crear polémica.
